Critica: Superlópez

Cine, Crítica

Critica: Superlópez

Está claro que toda leyenda tiene un comienzo, pero a Jan, uno de los historietistas más importantes de nuestro país, se le olvidó contarnos el de Juan López, su parodia castiza de Superman.

Cuándo descubrió sus poderes, de dónde ha sacado esas mallas o por qué se convirtió en un héroe, son algunas de las preguntas que Javier Ruiz Caldera en la dirección y Borja Cobeaga y Diego San José en el guión, vienen dispuestos a resolver en 'Superlópez', una comedia sin muchos superpoderes.

Al no basarse en ninguno de los comics preexistentes, 'Superlópez' evita las comparaciones de los más puristas, idónea tanto para los fans del personaje en busca de nuevas historias como para quienes nunca han visto una de sus viñetas. Pensada para todos los públicos, literalmente su principal consigna, jugar sobre seguro es la estrategia que contamina toda la película. Nos encontramos sin duda ante un producto familiar, pensado para divertir a niños y entretener a adultos, sin decidirse entre ambos pero con una idea clara: no molestar a nadie. No hay contexto político o social, si nos apuramos ni geográfico. 'Superlópez' adopta las principales características del personaje y los clichés de superhéroes, pero le da una pátina tan buenrollista que no podemos evitar echar en falta un poco más de mordacidad y menos humor de brocha gorda.

López ha llegado volando desde el planeta Chitón, pero eso él aún no lo sabe, solo es un niño con poderes en España, donde "si destacas, te machacan" porque en lugar de Manhattan ha aterrizado en una indeterminada zona rural de la periferia barcelonesa, aunque nadie hable en catalán. Este planeamiento permite a Ruiz Caldera explorar la idiosincrasia de los arquetipos patrios y el costumbrismo. La risa más complice llega con Pedro Casablanc y Gracia Olayo, los padres adoptivos de Superlópez y reflejo de todas nuestras peculiaridades y complejos. Una parodia caricaturesca de la familia española, de esa sensación de mediocridad y cutrez que tanto detestamos, pero que a la vez abanderamos para defendernos de nuestra falta de épica, de opulencia y desarrollo.

Debajo de la capa de Superlópez se encuentra un Dani Rovira entregado, que cambia los excesos del registro cómico de los 'Ocho apellidos' por una interpretación más moderada, donde el humor reside en el contexto, el costumbrismo y el rechazo a la solemnidad heróica que parodia. Rovira transmite ternura en cada escena, con un personaje torpe, campechano, con el que es fácil identificarse. En su antípoda interpretativa está Maribel Verdú, que cimienta la caricatura de la villana en el histrionismo más exagerado, sin matices, sin ambigüedad. Lo que no dudamos es que Verdú se ha divertido como nunca con este papel, aunque probablemente mucho más que el espectador.

Al ser una historia de origen, la primera mitad del metraje aborda su vida familiar y laboral, toda una comedia romántica donde Alexandra Jiménez da rienda suelta a su talento. Juan López y Luisa Lanas protagonizan su propia screwball comedy, llena de malentendidos, enredos y robots malignos. Lanas no necesita superfuerza, supervelocidad ni ningún otro superpoder para acabar con Superlópez, le basta con desquiciarlo, la antítesis de la damisela en apuros. Julián López es el cateto opuesto de este triángulo amoroso, con otro de sus personajes que encandilan de la grima que provocan, mismo efecto que Juancarlitros en 'No controles'.

La esencia de su humor está en un planteamiento más físico y slapstick, un estilo sacado directamente de las viñetas de Jan, o los dibujos animados llenos de violencia desmedida, excediendo los límites de la lógica y el sentido común. Y es que detrás de 'Superlópez' hay todo un equipo entregado a la comedia, único genero al que hasta ahora se ha dedicado su director, que ya adaptó a la gran pantalla las viñetas de 'Anacleto: Agente secreto'. Por su parte, el binomio Cobeaga y San José, los guionistas, son culpables de uno de los mayores éxito del cine español: 'Ocho apellidos vascos', así como 'Pagafantas', 'No controles' y 'Fe de Etarras'.

En su segunda mitad, centrada en el desarrollo de sus poderes para librar la gran batalla contra el mal, se hace más evidente la diferencia entre géneros, acción y comedia no fluyen como deberían. La empresa de efectos especiales El Ranchito se ha ocupado de hacer volar a Rovira, de enfrentarle a un ejercito de clones y de crear un enorme robot gigante contra el que luchar. Pese al increíble trabajo visual, que poco tiene que envidiarle a producciones de mucho mayor presupuesto, aún le queda mucho que aprender del ritmo narrativo de las grandes batallas de Hollywood. 'Superlópez' no controla los tiempos ni la tensión que requiere la que aspira a ser la escena más memorable de la película.

En definitiva, el problema de 'Superlópez' no es lo que consigue (ser una comedia socarrona bastante solvente), si no lo que no intenta (ir más allá del entretenimiento más blanco y la apuesta segura). Nos quedamos con Luisa Lanas, con la pelea de superhéroes en el Arc de Triomf y con la esperanza de que haya más entregas, para acabar teniendo al héroe que necesitamos, y no el que merecemos.

0
0
0
s2smodern
PUBLICIDAD

Logo

Periódico
San Andrés

Logo Safe

© ® 2018 Periódico San Andrés

Síguenos