El cuidado de nuestros mayores.

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Anaga, Mayores, Santa Cruz

El cuidado de nuestros mayores.

En las dos próximas décadas, la generación del baby boom que nació entre los años 1950 a 1975 del siglo pasado se jubilará. El progresivo envejecimiento de la población española creará una enorme demanda de servicios tendentes a paliar las necesidades de nuestras personas mayores.

La situación económica que la actual y futura población en edad laboral padece: salarios bajos, horarios interminables y poco compatibles con la vida familiar e ingresos que no cubren los gastos mensuales; parece arrojar un futuro poco halagüeño: para la clase trabajadora, para el necesario aumento de la natalidad y para la atención a nuestros mayores.  

A esto se suma, unas pensiones, que en el caso de Canario son de las más bajas del país, cuyos números y previsiones, no depara un futuro muy claro. Si el sistema se consigue salvar en las próximas décadas, no sin antes acometer una profunda reforma y ello deberá pasar por el aumento de los ingresos, para nutrir la caja única de la Seguridad Social y será un reto mayor, mantener el poder adquisitivo de las mismas.

Pero donde quiero llamar la atención en este artículo, es en el cuidado de la futura población dependiente, que será demandante de unos servicios, que a día de hoy, no están al alcance de la mayor parte de las familias Canarias. La necesidad de disponer de servicios e infraestructuras adecuadas y especificas para esta creciente población y que este económicamente al alcance de la clase trabajadora, será el mayor de los restos a los que se enfrentará las Administraciones Públicas en los próximos años. Para ello, se deberá invertir dinero y recursos para que nuestra sociedad disponga de una verdadera red de Centros de Mayores Pública e Integral que dé respuesta a esta creciente demanda.

La alternativa a lo público son los Centros Privados, que al calor de los datos que arroja nuestra pirámide de población, no ha parado de crecer su oferta estos años. Estos servicios privados, cuya calidad en algunos casos es de dudosa profesionalidad, sin hablar de las condiciones laborales del personal, que en algunos de esos centros privados trabaja, no está al alcance de la gran mayoría de los ciudadanos y ciudadanas de esta tierra.

Concertar el servicio por parte de la Administración Pública para que los Centros Privados den atención a nuestros mayores y ello, esté al alcance de toda la población, es una opción. Aunque como esta sucediendo en el caso de la Sanidad, esto implicaría el desvió de grandes recursos públicos para el engorde de las cuentas de resultados del sector privado y lo más grave, renunciar a crear una verdadera red de servicios e infraestructuras que de un servicio digno y de calidad para nuestros mayores: Centros Públicos e Integrales para nuestros Mayores.

Entre las reflexiones que he podido compartir con muchas personas que hemos hablado de este asunto, a tenor de la propuestas que realizó la Comisión HABLA JUNTOS POR SAN ANDRÉS y los Colectivos y Asociaciones de ANAGA para convertir el antiguo Balneario y las parcelas aledañas al mismo, en un gran Centro de Mayores Público e Integral para la zona de Anaga, es que en un futuro no muy lejano, se deberán cerrar colegios y abrir Centros para Mayores, que atiendan una demanda cada vez mayor y que en unas décadas, su número será dramático, si no se ponen los medios para ello.

El descenso de la natalidad es tan acuciante y visible, que ya somos testigos de como grandes complejos escolares que fueron construidos hace dos o tres décadas, se están quedando vacíos. Estas infraestructuras quedarán sin utilidad alguna en los próximos años y solo las más completas y mejores, deberían seguir siendo útiles para dicho uso. ¿Qué hacer con los colegios que deberán ser cerrados por la falta de niños y estudiantes? Tal vez, uno de los usos a los que se debería destinar estas infraestructuras es al ya mencionada: nuevos Centros para Mayores Públicos e Integrales que satisfagan una futura y gran demanda que en unos años será, el gran problema al que se enfrentará las familias. Sin olvidar, que muchos de esos futuros mayores, por desgracia, pasarán su vejez en soledad.

Garantizar una atención digna, de calidad y al alcance de todos los ciudadanos para nuestros mayores, es el mayor reto al que se enfrenta nuestra sociedad y nuestras Administraciones Públicas en las próximas décadas y para ello, se deben aplicar políticas de futuro y alejadas de intereses privados. ¿Creen que nuestros políticos estarán a la altura de ello?

Volviendo a la propuesta de convertir el antiguo Balneario en un Centro de Mayores Público e Integral para la zona de Anaga ha día de hoy, carecemos de respuesta por parte de las dos Administraciones Públicas competentes. El Gobierno de Canarias, propietario del inmueble y los terrenos aledaños, así como, la Administración que puede dar los fondos para que dicho proyecto salga; y el Cabildo de Tenerife que tiene las competencias en la atención de nuestros mayores a través del IASS. Ambas Administraciones nos han ignorado en unos escritos firmados por una treintena de Asociaciones y Colectivos que cuentan con el apoyo público del Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

Estas es una muestra más, del evidente interés que nuestros políticos, por dar una respuesta a un problema de futuro. Es evidente, que nuestra clase política tiene un horizonte temporal a cuatro años, lo que dura una legislatura. Por ello, somos los ciudadanos y ciudadanas los que debemos, y en los próximos meses tenemos una inmejorable ocasión (se celebraran las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2019), de hacerles ver a estos otros ciudadanos y ciudadanas que ostentas cargos públicos, elegidos por todos nosotros, que una de las prioridades en las políticas que se debe ejecutar en Canarias, es la atención a nuestros mayores con unos servicios públicos de calidad.

Pero la gestión que se realiza desde las Administraciones Públicas Canarias de otros servicios públicos como la Sanidad y la Educación, que en esta tierra, son a todas luces muy deficientes, colocándonos en todos los ranquin y estudios a la cola en toda España, es un síntoma y el resultado de una mala gestión, que en parte está provocada por los intereses empresariales y económicos de unas elites propietarias de una serie de Hospitales Privados que durante años se han beneficiado de los conciertos y derivaciones que se hacen de la Sanidad Pública a la Privada, cuando esos clientes son económicamente rentables y viceversa cuando no lo son. Solo vale de ejemplo, el “cachondeo” que ha significado la construcción de los dos Hospitales (si es que se les puede llamar así) Públicos del Norte y del Sur de Tenerife, que aun hoy, no están concluidos.

A este otro peligro nos enfrentamos en las ciudadanas y ciudadanos canarios en lo que a la atención a nuestros mayores se refiere en los próximos años. A que los recursos púbicos destinados a dichas políticas se desvíen a que unos empresarios (que suelen ser las misma familias de siempre) engorden su patrimonio a costa de nuestros seres más queridos y más vulnerables.

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